Uncategorized

¿Qué hago aquí?

Todo el tiempo tengo ganas de orinar y era más fácil hacerlo en el bosque… Verás que mancho la túnica…

No me quejo o, al menos, no me han oído hacerlo. Ciertamente, aquí en la urbe uno tiene de todo… Aunque las rameras ya no me hacen caso, que tampoco lo hacían antes. Ni la más arrugada me echa el anzuelo… Hace ya un tiempo que me basto con la contemplación, ya no siento el deseo de meter la zanahoria y los druidas pues tampoco es que andemos sobrados de oro como para gastarlo en alcobas. La sabiduría no paga ningún revolcón o yo no sé de ninguna puta que ejerza a cambio de consejo druídico.

Creo que a Myceno le ocurre lo mismo que a mí. Ya no siente deseo de montar a las hembras. Los dos somos igual de viejos, parece una especie de competición por ver quién se reúne antes con los dioses, aunque no compartamos los mismos. Saben bien que quiero a ese perro como a un hijo pero no sé en qué momento empezó esta metamorfosis… La verdad que no es el mismo y cada vez tiene más forma de helecho que de animal. Ya no sé si sigue siendo macho o es hembra. Ha empezado a toser polen, pero me vale porque prende y, de vez en cuando, le echo a la pipa.

Definitivamente, Waterdeep y su bullicioso devenir me desquicia. Si no fuese por esa misteriosa comunidad de micónidos, qué otra cosa me iba a traer hasta aquí. Odio un poco todo esto, pero esta desafección se cura con licor y, si me dejan, con los dados. Benditos sean los vicios, mis vicios claro, pues no hay mayor teología que éstos.

 

[…] Dónde he dejado mi pipa?

Un comentario

  • Master

    Podrías haber aprovechado el momento en el que entraste al mar en tu forma de golem-mohoso, los peces acostumbran a ser buenos guardando secretos, a menos que un tabernero tritón les dé una buena ración de pan seco como soborno…

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *